Este blog no es más que el compilado de una mentira dibujada a punta de arañazos. Sus confesiones, intentos y distancias, podrían ser de cualquiera menos de mí. Se trata de un intento descabellado de poesía, un asesinato al género o, en el peor de los casos, un diario sin perro que le ladre. El gato escribe con los dedos enloquecidos, con la culpa en la garganta, con la dignidad tirada en algún cajón y con latidos que se escuchan a cien metros a la redonda. El resultado no es digno de elogio, tampoco de rechazo. Si logra voltear una mirada, no tardará en decepcionarla; si consigue un aplauso, será por no temerle a la vergüenza. Algunos fragmentos no deberían ser expuestos nunca. Nunca.



 

SEMKESCH